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¿Sueña mi robot sexual con ovejas asadas al horno?

Por: Néstor Melgosa.

Se me está ocurriendo que la siguiente amenaza (homicida) y tecnológica puede ser la de las máquinas o robots sexuales ejecutando a sus dueños/as. No es una cuestión de ciencia-ficción, ni tampoco un arrebato de tecnofobia. Si con la ola de los productos, electrodomésticos, coches, etc con el Internet de las Cosas (IOT) añadido se añade también la posibilidad de hackearlos y alterar su función y capacidades para espiar, controlar y/o dañar a su dueño/a , puedo imaginarme sin mucho esfuerzo el siguiente paso en esta escalada de la intromisión y daño a nuestra privacidad e integridad física. Que los robots sexuales puedan ser manipulados por un hacker al uso y convertirlo en una arma homicida-sexual ,en el caso más extremo, un asesinato por parte de estos artilugios de metal, plástico, látex, y circuitos integrados…

Afirmo sobre de la cada vez más posible y cercana Inteligencia Artificial llegue a instalarse en uno de estos ejemplares, en un futuro cada vez más cercano, además de estas muñecas y muñecos para uso y disfrute sexual, estos seres de compañía con sus funciones, habilidades propias, y obligaciones diseñadas por sus creadores podrían desarrollar unos derechos robóticos (?) Puestos a imaginar, con el tiempo, si un hacker alterara el comportamiento base de estos robots, el dueño o dueña de este robot podría demandar al hacker, no solo por atentar e invadir la intimidad del humano mismo sino por alterar el “comportamiento” del propio robot.¿Llegaríamos a ese escenario? Una legislación propia para unos robots con Inteligencia artificial, ¿sería posible?

Estoy seguro que con el tiempo la Inteligencia Artificial se va a instalar en los futuros modelos de robots, ya sean, con una función sexual, o no. Es cuestión de tiempo. No creo disparatado el pensar que con las continuas innovaciones y cuando estos robots contengan este tipo de inteligencia surja cada vez más los debates sobre sus derechos como entes, digamos que sensibles, dentro de ciertos límites, pero con percepción de una identidad propia, incluso dentro un perfil aunque sea más o menos básico, de llegar a tener conciencia de uno mismo, con la posibilidad de que con cambios en su placa base, por medio de un hacker, de un/a especialista o por aprendizaje llegado el caso, lleguen a cuestionarse siquiera la posibilidad de que puedan poseer en su interior un “alma”, o no. Con el tema de la auto-conciencia robótica llegamos a la propuesta sobre ciencia-ficción de Westworld (serie acerca de un parque temático sobre el oeste americano, con robots incluidos) o sobre el hackeo de almas de androides, de robots, como en la película Ghost In The Shell (made in Hollywood) de reciente emisión en cines (aconsejaria ver la versión de 1995 en dibujos animados, con más contenido filosófico acerca del concepto de alma y de otros conceptos sobre el mundo cyberpunk).

Me he alejado un tiempo en el futuro, del escenario de robots alterados que cada vez se acerca más y vuelvo de nuevo al presente. Sin ir más lejos, la compañía Abyss Creations ya tiene preparados varios robots sexuales que cuestan entre los 4250 y 12700 euros, con diferentes modelos y sexos que a su vez tienen diferentes personalidades. Bien, solo hace falta añadir a los modelos físicos una IOT o Internet de las cosas, una placa base y tendremos un/a robot sexual con capacidad para interaccionar con nosotros/as. Sobre los protocolos de seguridad y las “grietas” de seguridad que puedan tener estos modelos ya se verá con el tiempo. Los modelos se empezarán a comercializar hacia finales de este año.

Relacionado con esto a principios del pasado mes de Julio, el informe “Nuestro futuro sexual con los robots” realizado por Noel Sharkey y Aimee Wynsberghe (de la Fundación para una Robótica Responsable) destacan varios puntos de interés a tener en cuenta, uno de de los cuales va sobre las ideas que tienen sobre los robots la gente : “la opinión pública se basa principalmente de ideas que han cogido de la televisión y del cine” y por otro lado opinan que “sólo unas pocas personas han tenido encuentros con ellos (los robots) de forma directa” así mismo destacan estos autores la ausencia de datos, aunque apuntan a que puede haber un mercado potencial de grandes dimensiones de utilización, sobre todo en hombres que según el estudio se muestran más a favor de la utilización de estos robots. Donde quedan las necesidades de las mujeres, las hay ?

Básicamente, entre otras diferencias, lo que diferencia un robot sexual de un ser humano es la poca o nula capacidad de movimiento (por ahora) y que el movimiento físico o la iniciativa de este tiene (el robot) a la hora del encuentro sexual debe ir a cargo de la persona. Aún poseyendo un sencillo software que se encargue de dar mayor realismo, dentro de las limitadas capacidades, limitada capacidad del habla, limitados movimientos de cabeza, párpados y poco más, no parece dar más juego que para una pobre interacción sexual, un polvo sin mucho preámbulo. Queda pues recorrido en el tiempo para que uno de estos robots, sea del género que sea pueda llegar a reproducir básicamente un contacto sexual, sea una felación, cunnilingus, y/o un variado etcétera que nuestras mentes puedan trasladar al plano físico cuando entramos en acción. Así que todavía queda un largo trecho hacia esos robots de “esparcimiento” descritos en la serie Westworld, por sólo poner un ejemplo. Cuyos perfiles psicológicos, en la serie, podían ser alterados mediante una simple tablet, dando lugar a… bueno, será mejor que veais la serie. Recomendable.

Aún y todo siempre nos queda ,con la inestimable ayuda de la IOT, de hackers y empresas maliciosas de turno, la intromisión e invasión en nuestras parcelas más íntimas de nuestro ser. Ese lugar donde el resto del mundo no está invitado a entrar. De eso ya escribí en “Alex, el Pepino fisgón y el Internet de las cosas…” pero todo es insistir, no soy un tecnófobo y la tecnología siempre es bienvenida con límites de respeto a las personas y a su intimidad.

Estableciendo paralelismos, de la película Blade Runner extraería el título original del libro ; “Sueñan los androides con ovejas eléctricas ?” de aquel libro de Philip K. Dick que dió idea y origen a distópica película para adaptarlo a ese futuro posible, a un escenario donde esos robots alterados y homicidas puedan soñar con ovejas asadas al horno en un reflejo de su nueva naturaleza perversa. Los y las usuarias de esos androides serían las ovejas, sus cuerpos y sus privacidades serian la “comida” para esos hackers, los robots sus meros ejecutores y el altar de sacrificio una cama por ejemplo.

Pero no nos dejemos llevar por este “pánico” tecnológico, queda tiempo para que se puedan dar esas hipotéticas situaciones. Mientras tanto caminando entre nuestras conocidas y provincianas calles de Gasteiz y enmedio de tanto smarthphone y dispositivo de desinformación sincronizada y de masa con apariencia de salvación divina pueden estar caminando futuros y futuras usuarias de robots sexuales en busca de un sexo idealizado pero mecánico… y controlado.

Hasta el siguente artículo.

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